divendres, octubre 20, 2017
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TEATRE: CADA BURRO EN SU ESTABLO

parlem teatre

OBRA CURTA DE TEATRE ORIGINAL D’ALEIX FONT

CADA BURRO EN SU ESTABLO

 

 

(Aquesta obra de teatre la vaig escriure a petició de Sanaida Vicario, sevillana temporalment resident a Barcelona. Havia de representar una obra de teatre curta, de quinze minuts com a màxim, i va demanar ajuda per trobar-ne una. Com que ningú n’hi va trobar em vaig decidir a escriure’n-hi una que, per aquelles coses de l’amistat, li va agradar molt)

 

Son dos mujeres jóvenes, una educada en la civilización urbana, de móvil, de última moda, de frases cool; la otra en la civilización rural, de reciclaje, de supervivencia, de ropa utilitaria y vacas.

 Se pretende poner de manifiesto el dominio de cada una en su medio.

 

Jésica, llamada Chesi.

Camila, llamada Mila.

 

Escenario divido en dos partes. Foco ilumina la parte izquierda donde se ve: Un despacho con una mesa. Encima la mesa: un pequeño rótulo “Grandes Almacenes – Atención al cliente”, un teléfono, un ordenador portátil abierto. Detrás de la mesa está Chesi sentada en una silla, detrás de la mesa. Arreglada, peinada, maquillada. Se está haciendo las uñas.

 

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PRIMER ACTO

 

Chesi: (hablando para ella al estilo pija) Oh, que pesadas las clientas! Todo el día quejándose. No encuentran nada bien…. Que si esta pata está torcida, que si este marco no brilla, que si el cenicero no aguanta los cigarrillos.  El otro día vino una diciendo que la radio portátil no funcionaba, y resulta que no había retirado el plastiquito que está entre las pilas. Hay cada palurda!

Se apaga el foco de Chesi i se ilumina la parte derecha: Un trozo de calle con una puerta de vidrio. Enfrente está Camila, vestida con poco gusto, un anorak encima, pantalones y botas o deportivas. Está mirando una radio portátil por delante y por detrás, la menea, se la pone a la oreja y no oye nada. Empuja la puerta y entra a la parte izquierda, que se ilumina y se apaga la parte derecha.

Mila: (con  humildad) ¿Se pueda pasar?

Chesi: (mirándola con cansancio). ¿Por qué preguntas?, si ya has pasado! (para sí misma) Jo, que pesada. (dirigiéndose a Mila) Qué deseas, si no es preguntar demasiado.

Mila: Pues mire usted, resulta que la semana pasada vine a estos almacenes para comprar una radio para mi marido, y resulta que está averiada, vaya, que no funciona ni con gasoil.

Chesi: Ay, ¿no me diga que le ha echado gasoil?

Mila: No, no, que es una manera de hablar que tenemos allá en el pueblo. Quiero decir que no hay manera de que hable.

Chesi: Pues no sé por qué, que te veía capaz de echarle gasoil. Como vas vestida tan ‘vintage’ (riéndose para sí) ¿Y pués qué le pasa a su radio?

Mila: Pues que no anda. Yo ya le doy a la ruedecita, pero na de na. Oiga y hay pilas de serie, que ya venían puestas de fábrica.

Chesi: (con suficiencia) Vamos a ver esta radio que no quiere funcionar. Radio mala, más que mala, que esto no se le hace a esta señorita. Fíjate bien que verás magia (abre la tapa de las pilas, saca el plastiquito y la vuelve a cerrar). A ver si estaba averiada o resulta que la señorita Heidi no llegó hasta aquí. (Le da al dial y zas! La radio funciona).

Mila: (asombrada) ¡Vaya!, ¿así que era culpa de este plastiquito? ¡Pues sí que….! Por cierto, que me ha llamado Heidi y yo no me llamo Heidi, me llamo Camila, pero todo el mundo me llama Mila.

Chesi: Tampoco me he equivocado de mucho. Por cierto, ¿con ce o con ca?

Mila: ¿Como dice?

Chessi: Que si Camila se escribe con ce o con ka?

Mila: Pues, ¿cómo se va a escribir? ¡Con ce!

Chessi: (riéndose), Jua, jua. Tú serías trending toping en youtube. Eres tan mona con este tabardo. De verdad que estás fashion. Te importa que nos hagamos un selfi? Es para que mi jefe vea que me hago con todo el mundo.

Mila: Mire usted, yo prefiero que no nos hagamos nada, porque sólo he bajado por lo de la radio y nada más. O sease, que si no le importa, una servidora se larga por donde  ha venido. Y si la radio esta no se para en cuando llegue al pueblo, seguramente usted y yo no nos veremos nunca más.

Chessi: Un momento, de aquí no te vas, monada, sin haber llenado el formulario de satisfacción del cliente.

Mila:  ¿Qué me dice de satisfacción?, primero con esto del selfi que no sé que es, y ahora no sé qué de satisfacción. Ay madre que me parece que quieren liarme.

Chessi: ¡Inoooolvidableee! ¡Me lo cuentan y no me lo creo! Que no es lo que te piensas!, que sólo es un papel que debemos rellenar. Para que conste que he solucionado tu problema con la radio. ¿Lo pillas? Yo escribo “la señorita Heidi, Ay perdón, jua, jua, la señorita Camila tenía una radio que no funcionada, y la señorita Chessi se la ha arreglado. Con lo cual, la señorita Camila ha quedado satisfecha. Lo ves, guapa, “satisfecha”.

Mila: Pues vale, si solo es escribir un papel para que conste que la radio ya funciona, ya puede empezar a escribir.

Chessi: (empieza a escribir) Tenéis una moda muy rara en el pueblo! No sé si me acostumbraría. Lo mío es la ciudad, ¿sabes? El asfalto, y los escaparates con lo más “cool”.  ¡Ala! Coge el firmante i escribe tu nombre… sí, aquí abajo. (Camila firma). Muuuuy bieeeen! Ves como no te ha pasado nada. Pues ya te puedes ir. Y no te olvides, nada de diesel para la radio (se aguanta la risa)

(Camila abre la puerta para salir de la oficina, se ilumina la otra parte, Camila duda y sin dejar la puerta, vuelve a entrar pero se queda al filo de la puerta)

Chessi: (con el teléfono a la oreja, vuelta de espaldas a la puerta, habla con una compañera) No te lo vas a creer!, ¡acaba de salir una palurda de libro, auténtica total! Que sí, tal como lo oyes, solo le faltaba el cesto con las ocas.

(…Camila se irrita, duda en volver a entrar pero se retiene……)

Chessi: Pues lo clásico, chica. Que si el radio no funciona, que está averiado….. que si estuve a punto de echarle gasoil…. Sí, sí, tal como lo oyes, que le quería echar gasoil para ver si funcionaba. Y cuando le he sacado el plastiquito se ha quedado de palo, como si se le hubiera aparecido la Virgen. Jua, jua, jua… Tal como lo oyes chica.

(se apaga el foco de la oficina. Camila cierra la puerta y se queda quieta en medio de la otra parte del escenario. Triste, humillada. Su foco se va apagando hasta que se queda todo oscuro)

 

 

Fin del primer acto

 

 

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Acto segundo

 

 

Escenario divido en dos partes. Parte izquierda: una calle con un letrero donde se lee “Bienvenidos a Algarrobos del Monte”; Chessi en medio de la calle. Parte derecha, una oficina rudimentaria: mesa  con un teléfono y un letrero “Oficina de información y turismo”. Camila sentada detrás.

 

Mila: Que aburrido que es esto. A ver si es verdad que algún día vienen los turistas a este pueblo. Porqué de momento esto está más solo que una palmera en el desierto.

Chessi:  ¡Esto sí que es mala suerte! Mira que averiarse el coche precisamente en esta parte del mundo. Por aquí debió perder la alpargata Jesucristo. Suerte que en este pueblo tienen oficina de información y turismo. Voy a preguntar adonde puedo encontrar un garaje para que lo arreglen. (empujando la puerta) ¡Bueeeenas! ¿Que hay mundo por aquí?

Mila: (Reconoce a Chessi y pega un bote de la silla) Buenos días tenga usted.

Chessi: Buenos días…. Bueno, buenos, lo que se dice buenos, no lo son. Fíjese que precisamente aquí se me ha averiado el coche. ¡Ay, qué mala suerte que tengo! Precisamente aquí que sólo hay piedras y árboles.

Mila: (se va dando cuenta que Chessi no la ha reconocido) Mujer, algo más habrá, digo yo. Estoy yo, está el alcalde, está el Paciano y el Ambrosio.  Y buscando buscando aun encontraríamos alguno más. Así que se le ha estropeao el coche a la señorita Barbi? ¿Y no será que no le ha echado gasolina?

Chessi; Oye guapa, que no me llamo Barbi, que menda soy Chessi, y estoy hasta el moño de conducir el bugui. A ver si resultará que una rural me explicará que hay que dar de beber al sediento. ¡No te digo! Venga, haz el favor de mirar donde hay un garaje por este páramo.

Mila: No se ofenda, sólo era una pregunta de trámite.

Chessi: pues menos trámite y más eficiencia. Que a fin de cuenta los turistas pagamos tu sueldo.

Mila:¿Y así, qué desea? ¿Comprar un coche nuevo?

Chessi: Vaya! Ha salido graciosilla! Que lo que deseo es un garaje, un sitio de esos donde arreglan coches. ¿Sabes lo que es?

Mila: Pues ahora mismo no, porque por aquí de eso no gastamos. Pero si hablas con el Aurelio, él quizás te lo arregle, que es un manitas.

Chessi:: Y donde puedo encontrar al manitas este?

Mila: (Para sí misma) Ahora se va a enterar la finolis esta. (a Chessi) Entra en la puerta de al lao y ve hasta el fondo. Allí le echas un grito.

(Chessi sale por la puerta y desaparece. Mila hace gestos de reírse. Se oye un grito y Chessi entra corriendo, aterrorizada)

Chessi: ¿Pero oye? ¡Que me ha salido un toro!

Mila: Que va a ser un toro? Como mucho quizás has encontrado la Negrita, una cabra muy dócil, que no hace nada. Anda, vuelve y a ver si encuentras al Aurelio. No tengas miedo, que no hace nada.

Chessi: (Dudando, vuelve a salir) Seguro que no hace nada?

Mila: Tranquila, no hace nada. (para sí misma)……… A no ser que le des la espalda.

(se oyen gritos de auxilio. Chessi regresa aterrorizada)

Chessi: ¡Me ha embestido! ¡Me ha pegado una cornada en el culo y me ha echado por el suelo! ¡Ay, pensé que me moría! ¡Qué daño, Madre mía, qué daño!

 Mila: ¿Pero qué me dice usted? Si negrita nunca se ha comportado así, y menos con desconocidas. ¿Seguro que no le ha hecho usted nada?

Chessi: ¿Pero qué le voy a hacer? ¡Con el miedo que me dan los animales! ¡Dios mío! Ya me parecía a mí que de aquí no saldría nada bueno.

Mila: Ande, no se preocupe usted. Quédese aquí que ya voy yo a buscar a Aurelio. Y no toque nada! Que ya me las conozco yo a estas niñas bien de la ciudad. A la que te das la vuelta lo husmean todo pa mirar si encuentran algo típico.

Chessi: Pero qué está diciendo esta palurda. Oye chata, que tú no sabes con quien estás hablando.

Mila: (para sí misma) Que te lo crees tú que no sé con quién estoy hablando (sale)

(desde la parte derecha del escenario, Mila coge una cuerda y hace descender sobre la cabeza de Chessi una araña de más de un palmo hecha de lana).

Chessi: Socorro! Que me atacan! (corre dando vueltas por el despacho tirando papeles y sillas por el suelo).

Mila: (recoge la cuerda para que suba la araña y entra otra vez) Pero…. Qué ha hecho usted? A la que le doy la espalda empieza a husmear todo lo que encuentra. No hay derecho. Que os pensáis los de la ciudad, que todo os está permitido. Pues como no se comporte me da la impresión que tendrá que quedarse a dormir aquí en el pueblo, porque una servidora no piensa salir más a buscar al Aurelio.

Chessi: No, no, por favor. Es que ha aparecido una araña grande como un león, y me quería atacar. Porfa, encuentre al Aurelio ése y que me arregle el coche.

 Mila: (se da cuenta que ya es suficiente y decide mostrar sus cartas. Hablando para sí) Bueno, ya es suficiente, creo que habrá aprendido la lección. (se dirige a Chessi)  No se preocupe usted que todo va a arreglarse. Voy a hacer una llamada y verá como todo se soluciona. Usted podrá regresar a su ciudad llena de escaparates y yo podré recuperar mi dignidad

Chessi: Pero de qué está hablando?

Mila: (saca una radio del cajón y se lo entrega) Mientras llamo, y por si me alargo demasiado, usted puede escuchar la radio. Ah, y si no se oye, no se preocupe, porque puede que tenga que retirar un plastiquito que a veces está entre las pilas. (Mila descuelga el teléfono, marca un número y habla) Aurelio, puedes pasar con la grúa a recoger un coche averiado? …. Sí, aquí en Información y Turismo. Gracias.

Chessi: (se queda sorprendida y de golpe lo entiende todo) Vaya, pero que tonta que soy! Sí que lo siento, lo siento, lo siento y lo siento. Estoy a tiempo de pedirte perdón? Vaya con la palur…. Perdón, con la señorita Camila. Lección aprendida.

Mila: Bueno, no hay para tanto. Creo que estamos en paz.

Chessi: No sé si estamos en paz, pero te aseguro que cuando vuelvas por la ciudad, si oigo alguien que se ríe de ti o de cualquiera por su forma de vestir o de hablar, te aseguro que le voy a soltar cuatro frescas.

Mila: Venga, un abrazo.

(se abrazan, se apagan las luces y sólo se oye la radio que funciona)

 

 

FIN

 

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